Dependencia

2 13 marzo 2018 dependencia » Luis M. Díez E n 1997, la aprobación por parte del Gobierno vasco de la Ley para la Promo- ción de la Accesibilidad supuso una esperanza para miles de personas que veían limitados sus movimientos al no poder cru- zar una calle, subirse a un medio de transporte o entrar en un bar con su silla de ruedas. Dos déca- das después, las asociaciones que defienden los derechos de este colectivo consideran que el balan- ce no es todo lo positivo que espe- raban. «Se ha avanzado mucho estos años en conseguir entornos, transportes, procesos y viviendas más accesibles, pero todavía es mucho más lo que queda por hacer», afirma Mikel Marcorra, presidente de Elkartean, la Confe- deración Coordinadora de Perso- nas con Discapacidad Física de Euskadi. Esta entidad agrupa a 29 asociaciones que trabajan en favor de la ciudadanía con discapacidad integradas en elkartu (Gipuzkoa), Eginez (Álava) y Fekoor (Bizkaia). En este sentido, recuerda que el concepto de accesibilidad univer- sal implica que cualquier persona, independientemente de que sufra o no algún problema de movilidad, pueda transitar por todos los entor- nos urbanos. «Consideramos bási- co situarla como una de las prio- ridades en la planificación, las polí- ticas y los compromisos de las administraciones públicas impli- cadas en los distintos ámbitos com- petenciales, para avanzar en la construcción de una sociedad vas- ca inclusiva y garante de la igual- dad de oportunidades de todas las personas», recoge el boletín infor- mativo que dedicó Elkartean al ani- vesario de la aprobación de la Ley. Para Malcorra, que preside la federación guipuzcoana, la norma- tiva –«un instrumento legal muy bueno»– impulsó la concienciación sobre esta problemática, pero «con el tiempo ha decaído el compro- miso institucional y la apuesta eco- nómica». El rebaje de aceras, la ins- talación de plataformas en los auto- buses, de ascensores en viviendas y la construcción de rampas en parques y edificios, con ser impor- tante, deja la «falsa impresión», a su juicio, de que «ya está todo con- seguido». Nada más lejos de la rea- lidad. «Por supuesto que tenemos entornos públicos más accesibles que hace 20 años, pero si una per- sona se da una vuelta por cualquier municipio de Euskadi verá que hay muchas carencias», lamenta. Más control Un ejemplo de ese retraso es que el real decreto legislativo de 2013 que regula los derechos de las per- sonas con discapacidad establecía que el 4 de diciembre del año pasa- do todos los bienes, servicios y transportes tendrían que ser acce- sibles. Desde Elkartean se echa en falta un mayor control en el cum- plimiento de la Ley y se reclama una dotación presupuestaria más cuantiosa para seguir desarrollan- do las políticas de accesibilidad en todos los ámbitos. «Sale muy bara- to, por no decir gratis, incumplir- la. Continuamente se abren loca- les comerciales y establecimientos de hostelería en los que no pueden entrar personas con discapacidad. En Donosti, la estación de auto- buses que se inauguró en 2016 solo tiene cinco dársenas accesibles», critica Mikel Malcorra. No obstante, el Gobierno vas- co anunció a finales de febrero que destinará este año 6,4 millo- nes de euros a ayudas para mejo- rar la accesibilidad en los muni- cipios. La partida duplicará la cuantía invertida el año pasado y que permitió a 111 localidades acometer obras de urbanización, la gran mayoría consistentes en la instalación de ascensores urbanos y accesos mecánicos. Frente al avance en algunos sec- tores, en otros la accesibilidad está aún en mantillas. «Se habla poco en Euskadi de garantizar una cul- tura accesible e inclusiva; tampo- co de un turismo inclusivo, como sí se hace en otros lugares. El Plan Director deTurismo no recoge ese concepto», ilustra. El representante de Elkartean, cuya presidencia es rotatoria entre las tres federaciones territoriales, también reclama una mayor sen- sibilidad social. «Daremos un sal- to cualitativo para avanzar más decididamente hacia la accesibili- dad universal cuando la ciudada- nía la vea como un derecho de todos, no solo de quienes tienen discapacidad», sostiene. Según datos del Eustat, en 2015 un 38% de la población vasca presentaba algún tipo de reducción en su movilidad, ya fuera permanente o temporal. La instalación de rampas y ascensores es una de las actuaciones urbanísticas más habituales. «Incumplir la Ley de Accesibilidad sale muy barato» ELKARTU «La sociedad debe ver la accesibilidad universal como un derecho de todos» 38% de los vascos sufre problemas de movilidad 29 asociaciones forman parte de Elkartean La Confederación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física lamenta el «largo camino» que queda por recorrer para lograr espacios libres de obstáculos » 20% de los municipios vascos no han aprobado planes de accesibilidad » 31% de los inmuebles carece de ascensor » 36% de las dependen- cias municipales en Euskadi son inaccesi- bles » 44% de las rampas de los hospitales tienen una pendiente inade- cuada » 90% de las salas de espera hospitalarias no dispone de espacio para sillas de ruedas Carencias «Se habla poco en Euskadi de garantizar una cultura y un turismo accesibles e inclusivos»

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