Ciudades del futuro 2025

15 15 octubre 2025 ciudades del futuro «Barakaldo quiere ser una ciudad en la que se viva con calidad de vida», destacó su alcaldesa. Por eso no es de extrañar que haya sido la primera vasca en contar con un Plan Integral de Accesibi- lidad Universal: «Fuimos consciente de que estába- mos haciendo muchas cosas en torno a la accesi- bilidad vista como algo glo- bal, pero nos faltaba la visión estratégica que lo convertía en un plan y nos pusimos a ello con un trabajo participativo basado en cuatro vertientes: la accesibilidad física- urbanística (mejorar las infraestructuras de la ciudad para mejorar la movilidad de las perso- nas); la sensorial (tenemos una prueba piloto en las bibliotecas municipales de una lupa con la que puedo ‘oír un libro’); la cognitiva (lec- tura fácil y lenguaje sencillo porque la Admi- nistración tiene que hablar el idioma de la gen- te); y la digital, en un momento donde la inno- vación y los cambios digitales están en nuestra vida, no queremos que nadie se quede atrás y además de aumentar los espacios de atención presencial, telefónica y digital, pusimos en mar- cha un servicio que acompaña a los usuarios en la realización de cualquier trámite, un pro- ceso en el que aprovechamos IA para ver dón- de había momentos de dificultad y en el que la clave es que lo probamos con personas», se enorgulleció Del Campo. Pero hablar de calidad de vida en las ciuda- des es también saber ‘renaturalizarlas’, es decir, darle la vuelta al urbanismo del pasado. Por ejemplo, «en los barrios de Burtzeña o Lutxa- na, espacios de ruinas indus- triales, existen proyectos de regeneración que van a ver crecer corazones verdes de miles de metros cuadra- dos; eso es una forma dis- tinta de entender la ciu- dad, porque no van a ser parques para ver desde la ventana sino que serán espa- cios para que la vida ocurra en ellos y que estén unidos entre sí, formando un anillo, de tal forma que esa nueva forma de vivir la ciudad tam- bién forma parte de ese cambio». A todo ello hay que sumarle que «si quere- mos vivir con calidad de vida, tenemos que sen- tirnos cuidados». De ahí que ese Barakaldo salu- dable y cuidador pase por «poner en valor esa vida comunitaria» y ponga en el centro «los espacios y servicios que necesitan los más peque- ños», la mejora de la salud mental de las per- sonas jóvenes y de las familias más vulnera- bles» y, por supuesto, « que haga frente a la soledad no deseada de las personas mayo- res» al mismo tiempo que se da respues- ta a «sus necesidades, que cambian tan deprisa como la propia sociedad. ¿Cómo? Por ejemplo, luchando contra la brecha digital con cursos de IA para mayores».Y es que, la alcaldesa de Bara- kaldo tiene muy claro que para que la ciudad avance «no hay que dejar a nadie atrás». Barakaldo: Intervención global El proyecto ‘Ciudades que cuidan’ nació en 2019 de la mano de la Fundación Mémora, fruto de la experiencia en el acom- pañamiento y atención integral de las personas al final de la vida. «La inquietud que nos llevó a crear este proyecto es la rea- lidad que tiene el equipo de personas que trabajan en una fune- raria cuando van a un domicilio junto con la policía o los bom- beros, y descubren que hay una persona que ha fallecido sola y hace tiempo sin que nadie la echara de menos. A ello se sumó una conferencia deVictoria Camps, catedrática de Ética y Filo- sofía y referente en nuestro país desde el punto de vista del dere- cho y el deber de cuidar, sobre cómo avanzar hacia lo que ella denominaba una democracia cuidadora. Así creamos el proyec- to ‘Ciudades que Cuidan’ que, en definitiva, trata de poner el cuidado como el eje vertebrador de las políticas municipales», definió el director general de esta fundación. ¿Por qué municipales? «Porque pensamos que en un entor- no en que tenemos muchos retos de cambios demográficos, cli- máticos, movimientos migratorios… quien está más ceca de esa realidad es el municipio», enfatiza. A partir de aquí ponemos en marcha un proyecto que tiene tres ejes: «La parte del observa- torio, que realiza anualmente un estudio sobre la soledad no deseada y de cómo se trata la muerte en soledad; después hay una contribución altruista de más de cien profesionales de 20 disciplinas diferentes que reflexionan sobre cómo debe ser la ciudad que cuida; y por último, traducimos esa sensibilización en una herramienta que permita al municipio medir cuán cuidador es en función de diferentes elementos (vivienda, servicios de proximidad, salud…)», enumera Pérez. «La suma de todas las sensibilidades puede contri- buir a la calidad de vida de las perso- nas, una medición a partir de la que autoevaluarse para ver en qué ha mejo- rado, lo cual es una motivación porque vale mucho la pena que tengamos pre- sente este concepto de cuidar». Fundación Mémora: Ciudades que cuidan

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