Ciudades del futuro 2025
6 15 octubre 2025 ciudades del futuro » L. A. I. ¿Qué pasaría si al hablar de una ciudad tuviéramos en mente dos imágenes: la de un ecosistema y la de un jersey de lana de cuyos hilos vamos tirando? Dicho así parecen ideas inconexas y muy alejadas de lo que se presupone para entender una urbe del futu- ro, pero explicado por la experta internacional en arquitectura y urbanismo Martha Thorne, esas imágenes cobran otro sentido. «Cuando pensamos en un ecosis- tema se nos viene a la mente un bosque con árboles, plantas, fau- na..., pero realmente es un ejem- plo que podemos pensar para la ciudad. Por otro lado, seguro que en algún momento han tenido un jersey de cuyo hilo han tirado has- ta darse cuenta de que si seguían, la prenda se desharía y se queda- rían con una madeja, lo cual indi- ca que todo está conectado», ejem- plificó quien también ha sido directora ejecutiva del Premio Prit- zker de Arquitectura. «El gran reto es dar orden para conseguir ofre- cer algo útil, bello y también fle- xible», puntualizó. Es decir, una ciudad en la que todo esté conectado, como en un ecosistema y en ese jersey de pun- to. Porque, ¿qué pasaría si en las ciudades todos condujésemos un coche eléctrico? Que tendríamos que enchufarlos en algún sitio, porque las baterías tienen su lími- te… «¿Y cómo lo haríamos, con unas instalaciones aisladas en las que sólo se puede aparcar si estás cargando el vehículo o intentaría- mos hacer infraestructuras que sirvieran para más funciones, como para iluminar, consultar información, solicitar ayuda de emergencia...? Es decir, ¿qué pasa- ría si esas infraestructuras de car- ga, en lugar de tener un sólo uso pudiesen agrupar varios para uti- lizar tanto de día como de noche?», planteóThorne. Lo mismo ocurriría al hablar de peatones, más aún cuando cada vez más gente cruza los pasos de cebra mirando el móvil. «Si todos los vehículos fueran eléctricos no les oiríamos acercarse, por lo que habría más accidentes. ¿La solu- ción? Quizás que los teléfonos estén conectados a los vehículos de manera que cuando estás cruzan- do te avise con un pitido para que mires qué está pasando», añadió la experta. A ello habría que sumar- le que al ser los coches eléctricos se mejoraría la calidad del aire, lo cual, a su vez, repercutiría en los servicios sanitarios. E incluso, «si la ciudad está más silenciosa y el aire fuera más limpio, ¿tendríamos que rediseñar de alguna manera las fachadas de los edificios?», se preguntaba la arquitecta. Cuestiones todas ellas que qui- zá suenen utópicas, pero con las que Thorne quiso visibilizar una idea: la importancia de pensar de una forma «más integradora», sobre todo en un momento en el que «cada día tenemos que trazar el camino hacia ese futuro desco- nocido al mismo tiempo que hay muchas exigencias». «Sabemos que a la vez que aumenta la pre- sión para obtener mejores servi- cios en las ciudades, los presu- puestos se están reduciendo, y eso significa que hay que administrar muy bien cómo hacemos las cosas. Al mismo tiempo, la tecnología está cambiando, la población está exigiendo más participación y demografía se está modificando debido a que el cambio climáti- co, las guerras y todo tipo de desastres naturales y humanos están haciendo que la gente bus- que sitios más seguros para vivir», sentencióThorne. Adaptación a cada ciudad Entonces, ¿qué se debe hacer? «En primer lugar, tener muy presen- te la idea de información fidedig- na, los datos nunca nos dan la res- puesta sino que los datos son una respuesta a las preguntas que hacen los humanos, y si no hace- mos bien las preguntas, no ten- dremos información valiosa», des- tacó antes de enfatizar en las estructuras de gobernanza. «Siem- pre me ha sorprendido que tene- mos departamentos de finanzas, de movilidad, de servicios urba- nos, de residuos, de educación… como si fuesen independientes, y no lo son». Sin olvidar que tam- bién es esencial «permitir a los pro- fesionales inventar, investigar y proponer distintas alternativas» y abogar «por que los espacios de la ciudad contribuyan a calidad urbana, porque no se trata solo de función, de dinero, de número de viviendas o de hectáreas… es la calidad, y eso viene cuando se involucra a muchos profesionales y se comparte una meta». ¿Con qué objetivo? «La ciudad tiene que estar concebida como un solo eco- sistema, con el mundo natural, el mundo construido y el mundo digital como uno solo», puntuali- zó. Claro que también es impor- tante saber que «no hay una sola solución para todas las ciudades, sino que se trata de la adaptación a cada realidad, historia, topogra- fía, cultura... Pero sigo insistien- do: tenemos que compartir visio- nes. Si vamos en distintas direc- ciones, daremos vueltas en círcu- lo sin ir a ningún lado», recalcó la arquitecta. Y en ese camino es importante darse cuenta de que «como no tenemos la hoja de ruta exacta de la ciudad del futuro, tenemos que ser flexibles, evaluar qué hemos hecho y qué debemos cambiar en base a lo que hemos hecho mal y teniendo en cuenta a la población y aspectos como el cambio climático, la tecnología…». Y ahí la colaboración es clave. «No el buenismo, sino ver el valor de cada parte de la sociedad y dar- se cuenta que cada persona, cada sector, cada grupo es muy nece- sario», aclaró la experta.Todo ello, por supuesto, sabiendo que «las leyes y normativas son súper importantes, pero ellas solas no van a poder garantizar un futuro mejor y más ‘vivible’ para las per- sonas», concluyóThorne retando al sector público. Martha Thorne, experta internacional en arquitectura y urbanismo, defiende la idea de urbes «en las que todo está conectado» Las ciudades como ecosistemas «más integradores» MarthaThorne ejemplificó su idea de ‘la ciu- dad como ecosistema’ con dos modelos. El pri- mero es la pequeña ciudad de Colombus, en EE UU, con una «altísima calidad arquitectóni- ca y urbanística que se consiguió gracias a una empresa privada que a través de una funda- ción, dijo: ‘Si quieres hacer algo de calidad (a nivel arquitectónico y urbanístico), te ayuda- mos económicamente’, y en vez de restringir qué se podía hacer y qué no, dejó clara la importancia de que el sector privado, el públi- co y el profesional compartieran metas comu- nes, y así han contribuido a crear un conjunto de edificios que demuestran la calidad arqui- tectónica, que son aceptados por la población». El segundo de los ejemplos es más una idea que planteaThorne, los ‘Pocket parks’ o ‘par- ques de bolsillo’. «¿Por qué no tener un par- que o una granja urbana en espacios y super- ficies, como un aparcamiento o un solar, que durante meses o años no va a tener activi- dad?». Sería algo así como aprovechar esas zonas mientras no estén en uso, «de forma temporal y avisando a la ciudadanía de que no es algo permanente, pero permitiría hacer la ciudad más visible a corto plazo y demostrar la flexibilidad y la adaptación a este nuevo mundo», concluyó. De Columbus a los ‘Pocket parks’ La experta internacional en interiorismo y urbanismo Martha Thorne aseguró que «el gran reto es dar orden para conseguir ofrecer algo útil, bello y flexible».
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