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dependencia
19/10/15
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Como jefe del área de Cuidados
del Hospital San Juan de Dios de
Santurtzi desde hace más de 20
años, Jacinto Bátiz es un exper-
to en reconocer cuándo es el pro-
pio cuidador el que requiere ayu-
da. Autor de obras como ‘Refle-
xiones desde los cuidados a en-
fermos de Alzhéimer’, ‘Mi vida al
final de su vida’ o ‘Cuidados pa-
liativos en la vejez’, ha sido galar-
donado con el premio nacional
Reflexiones Opinión Sanitaria por
el artículo titulado ‘Cuidar con
caricias’ y con el premio Gazte
Role Model de la Ikastola Bego-
ñazpi por la atención integral al
enfermo y a su familia para con-
vertir la transición de la vida a la
muerte en una experiencia me-
nos traumática.
//
Ha escrito varios volúmenes
sobre los cuidados a enfermos
con cierto grado de
dependencia o al final de su
vida. ¿Cuáles pueden ser los
efectos para la persona que
dedica gran parte de su tiempo
a atenderles?
A menudo se transforma en al-
guien muy estresado. Hemos de
tener en cuenta que la nueva si-
tuación cambia la vida de los
cuidadores, en su mayoría mu-
jeres que deben combinar el tra-
bajo con la atención a estas per-
sonas y renunciar con frecuen-
cia a sus vacaciones y a sus rela-
ciones sociales. Además, si el
papel del cuidador comienza al
final de la madurez o al princi-
pio de la senectud, que es cuan-
do su propia salud y sus ener-
gías empiezan a menguar, su-
pondrá un factor favorecedor
del llamado síndrome del agota-
miento del cuidador.
//
¿Este impacto es tanto físico
como psicológico?
El cuidado de las personas de-
pendientes supone una gran
carga física y emocional, le so-
mete a un desgaste afectivo pro-
longado en relación con la evo-
lución de la enfermedad, que
puede estar influido por el des-
conocimiento de la propia pato-
logía, la aceptación del deterioro
y de la posible muerte. El can-
sancio, el insomnio, la irritabili-
dad, el estado de ánimo depri-
mido, la frustración por el senti-
miento de impotencia y de fra-
caso, junto con el aislamiento
social, entre otros, suelen ser los
efectos más destacados.
//
¿En cuánto tiempo pueden
aparecer estos síntomas?
El tiempo de aparición de los
efectos que hemos citado va a
depender de la fortaleza física y
emocional del cuidador y de la
causa de dependencia de la per-
sona enferma. Lo que sí hay que
destacar es que la duración de la
enfermedad de la persona de-
pendiente va a ser un factor
muy importante que afectará a
la situación emocional y física
del cuidador.
Comprensión e iniciativa
//
Respecto al entorno más
cercano, ¿cuáles son los
primeros síntomas que nos
pueden alertar de que puede
sufrir este agotamiento?
Cuando el cuidador comienza a
quejarse de cansancio conti-
nuado, de insomnio, presenta
signos de irritabilidad ante
cualquier circunstancia por
banal que sea, o detectamos
que comienza a consumir psi-
cofármacos de manera constan-
te, por citar algunos aspectos,
debemos sospechar que esta-
mos ante el síndrome del
cuidador. Respecto al estado de
ánimo, se presenta deprimido,
disminuye sus actividades de
ocio y de relaciones sociales,
manifiesta sentimientos de cul-
pa, dificultad para concentrarse
y cambios frecuentes de humor.
//
¿Cómo podemos echar una
mano en esos casos?
Lo primero que tenemos que
hacer es procurar entender los
problemas, el estado de salud y
el punto de vista del cuidador.
Hemos dicho que el síndrome
del cuidador se caracteriza con
frecuencia por un elevado con-
sumo de automedicación ya que
considera que no se puede per-
mitir el lujo de enfermar en es-
tas circunstancias, siendo im-
portante animarles para que
busquen consejo médico sobre
sus síntomas físicos, así como
ayuda psicológica.
//
En muchas ocasiones no
prestan atención a su propio
malestar. ¿Por qué no le suelen
dar importancia o acuden al
médico?
El cuidador se preocupa funda-
mentalmente de la persona a la
que cuida y no de él, así que no
va a tomar la iniciativa de pedir
ayuda. Por eso hemos de estar
muy pendientes de los cuidado-
res, de su salud física y emocio-
nal. Esta será una de las respon-
sabilidades de los profesionales
y de los familiares. El cuidador ha
de ser atendido con el mayor es-
mero posible, de igual manera
que el propio enfermo.
//
¿En el caso de las familias,
¿cómo pueden ayudar?
No dejando solo al cuidador
principal, a veces único, ofre-
cerle un apoyo especial y conti-
nuo y tratar de distribuir el tra-
bajo de los cuidados más equi-
tativamente entre los distintos
miembros de la familia. Por su
parte, también la sociedad de-
bería reconocer la labor que rea-
lizan como una actividad huma-
na básica y, como tal, recom-
pensada. Si este trabajo pudiera
llegar a convertirse en una ame-
naza a la independencia econó-
mica del propio cuidador, ha-
bría que proporcionarle una
subvención económica, desgra-
vaciones fiscales, subsidios y
baja laboral mientras dure la
enfermedad.
T
«El cuidador ha de ser atendido física y
emocionalmente igual que el propio enfermo»
Jacinto Bátiz
:: Jefe del área de Cuidados del Hospital San Juan de Dios y especialista en cuidados paliativos
No dude en consultar con su
médico si se siente cansado
de forma continua, más irri-
table, no duerme bien, etc.
Pida ayuda si no puede con
todo.
Dedique un tiempo para
cuidarse.
No se aísle de sus amistades.
Cuide su alimentación.
Procure descansar las horas
necesarias.
Acostúmbrese a delegar ta-
reas de cuidados.
Tenga en cuenta que sus ne-
cesidades personales también
son importantes. Si las re-
suelve, podrá cuidar mejor.
CONSEJOS
«La sociedad
debería reconocer y
compensar la labor
que realizan»
«Hay que entender
los problemas y el
punto de vista del
cuidador»




