20KM BILBAO
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19/10/16
dependencia
+
Nuria Montero contrajo un
virus durante el embarazo
de su hijo Andoni y, aunque
el niño superó la prueba de
otoemisiones acústicas que
realizan a todos los bebés du-
rante las primeras 24 horas
del nacimiento, el virus si-
guió actuando hasta que per-
dió la audición. Con 18 me-
ses los médicos diagnostica-
ron su sordera y con 19 re-
cibió los implantes coclea-
res para mejorar su audición.
//
¿Cómo ha afectado a
Andoni empezar a
escuchar a los 19 meses?
La detección precoz de la
sordera es fundamental
para atuar con rapidez. En
el caso de mi hijo, que
tiene cuatro años y medio,
su desarrollo del lenguaje
ha empezado de forma
tardía. En noviembre se
cumplen tres años desde
que empezó a oír, así que
su lenguaje no corresponde
con su edad cronológica,
sino con la de un niño de
tres años.
//
¿Además de un
desarrollo del lenguaje
más tardío, la sordera ha
tenido otras
consecuencias?
Cognitivamente está
perfecto, pero tiene un
problema motriz. Andoni
tiene hemiparesia, una
disminución de la fuerza
motora que afecta el lado
izquierdo de su cuerpo.
No tiene la misma
destreza en el brazo
izquierdo que en el
derecho y, de hecho, le
costó aprender a andar.
Además, necesita un poco
de ayuda en el baño para
bajar y subir la ropa, debe
tener precaución en las
escaleras, en el comedor...
No es tan autónomo
como un niño de su
edad.
//
¿Con qué tipo de apoyo
cuenta en el colegio?
El Gobierno vasco aconse-
ja que todos los niños con
sordera vayan a un Centro
de Agrupamiento que
cuenta con logopedas, in-
térpretes de lengua de sig-
nos y personal de apoyo
que está de forma perma-
nente. En los centros con-
certados, estos recursos
son itinerantes. En nuestro
caso, contamos con fisiote-
rapeuta del Berritzegune
que va una vez a la semana
al colegio, un pequeño
centro concertado, en el
que está bastante arropado
y que es justamente lo que
mi hijo necesitaba. Al tra-
tarse de un centro de esca-
la más reducida le permite
llevar una vida más normal
y autónoma. No necesita
una persona de apoyo
constantemente.
//
¿Cuáles son las
dificultades con las que se
topa Andoni en el aula?
La mayor dificultad es el
ruido. Los implantes co-
cleares son estupendos pe-
ro no consiguen todavía
discriminar la voz del rui-
do, que es lo que hace el
oído humano por naturale-
za. Cuanto más ruido hay
más difícil le resulta enten-
der con claridad el mensa-
je.
Nuria Montero
:: Madre de un niño con sordera
«La detección precoz de la sordera
es fundamental para poder actuar
con rapidez»
Es una discapacidad que pasa de-
sapercibida para la mayoría, pero
afecta a uno de cada mil niños cada
año. Es la discapacidad auditiva,
que según la última encuesta del
INE sobre la sordera condiciona
la vida de un millón de personas,
aunque estudios no oficiales ele-
van la cifra a más dos millones en
todo el país. El INE también cal-
cula que el 8% de la personas con
pérdida de audición se comunica
en lenguaje de signos, mientras que
el 90% lo hace en lengua oral y es-
cucha gracias a prótesis auditi-
vas. Un dato de enorme relevancia
si se tiene en cuenta que es justa-
mente el avance tecnológico y la
mejora de los implantes y audífo-
nos lo que ha permitido que en las
dos últimas décadas cada vez es-
tén más integrados en la educación
ordinaria los niños y niñas con di-
ferentes tipos de sordera.
«Gracias a las nuevas prótesis
que existen, a los audífonos digi-
tales de última generación y a los
implantes cocleares, como también
a las pruebas de detección precoz
de la sordera como el screanig uni-
versal, que se puso en marcha en
el PaísVasco en el año 2003, tene-
mos una nueva generación de ni-
ños y niñas con sordera más inte-
grados dentro del sistema educa-
tivo, pero también más autóno-
mos», señala la logopeda Eva Le-
rena, responsable del Servicio de
Atención a las Familias de Ulertuz,
una asociación fundada en 1999
para fortalecer la asistencia a los
afectados y sus familias en Bizkaia.
Un aula sin barreras
Familias y expertos coinciden en
que la realidad de los niños con de-
ficiencias auditivas ha cambiado
mucho en los últimos años. «An-
tes eran más invisibles y se les va-
loraba de otra forma», indica Le-
rena, pero todavía prevalece un
gran desconocimiento hacia la co-
munidad sorda. Por eso, es en las
primeras etapas educativas donde
está la clave para operar el cambio,
a través de una mayor sensibiliza-
ción e implicación de la comuni-
dad educativa. «Es necesario seguir
avanzando en mejorar la acústica
de las aulas y rebajar los niveles de
ruido dentro del salón para que a
los alumnos con implantes no se
les escapen detalles de las leccio-
nes», explica Janire Lucas, respon-
sable de Ulertuz. Pero también
adaptar los materiales de estudio
con subtítulos y crear pequeñas
pautas dentro de la clase, como res-
petar los turnos para hablar o que
los docentes y compañeros se si-
túen frente al estudiante con sor-
dera para facilitar la lectura de los
labios. «Además, los profesores de-
ben estar coordinados para ver y
analizar sus necesidades y poder
adaptar ese conocimiento y la in-
formación que se ofrece al niño
sordo», continúa Lucas.
En una escuela ordinaria los ni-
ños con discapacidad auditiva no
lo tienen fácil pero se van enrique-
ciendo de las experiencias que
cuentan los otros niños oyentes de
su misma edad, por eso otra de las
labores del profesor pasa por dar-
les voz de esos niños, que están en
el aula y que continuamente están
contando cosas.También hace fal-
ta destinar más recursos no solo
para que los profesores puedan for-
marse y atender a sus alumnos con
necesidades especiales, sino tam-
bién los monitores de extraescola-
res y tiempo libre, los cuidadores
del patio e incluso el personal del
comedor.
Silencio... El sistema educativo escucha a los
alumnos con discapacidad auditiva
::
La inteagración de los estudiantes con sordera ha avanzado de forma paralela a los avances de las protésis auditivas.
María es una estudiante de
Bellas Artes Digitales y Ani-
mación de 19 años. Nació
con sordera profunda y es
portadora de implante co-
clear bilateral desde los 2 años
(el primer implante) y los 7
(el segundo implante). Des-
conoce el lenguaje de signos
y tiene nivel alto de inglés.
//
¿Cómo ha sido su
integración en la
educación ordinaria?
Mi situación no es la mis-
ma que la gente signante
que requiere intérprete de
lenguajes de signos. En mi
caso, la comunicación em-
pleada es completamente
oral y mi audición con los
implantes me permite ser
independiente.
//
¿Ha encontrado alguna
dificultad?
En el colegio había algu-
nas partes de la lección
que me perdía o no me
enteraba de algunas ta-
reas. Pero también la falta
de costumbre por parte de
los profesores de hablar en
alto, vocalizar y mirar al
alumnado para apoyo la-
bial. Cuando se debatía en
clase, yo apenas podía en-
terarme de algo debido a
que había mucha gente
hablando simultáneamen-
te y no era capaz de poder
centrar mi atención en
una persona.También di-
ficultaba la mala acústica
del aula y el ruido ambien-
te. Actualmente, en la uni-
versidad, todas las clases
son en inglés, a veces pier-
do información, pero ape-
nas supone un problema,
ya que hablo después con
los profesores en caso de
no haber entendido.
//
¿Cómo es la relación con
sus otros compañeros y
profesores?
Actualmente muy buena y
cercana. Antes, en el cole-
gio, los compañeros no en-
tendían exactamente lo
que significaba tener un
compañero/amigo con dis-
capacidad auditiva y no se
tenía mucho en cuenta. Sin
embargo, ahora que todos
somos más adultos, lo en-
tienden y tienen en cuenta.
Con los profesores, dado
que somos pocos alumnos,
me conocen y están abier-
tos a cualquier pregunta o
duda.
//
¿Qué hace falta para
lograr la integración de
los estudiantes sordos?
Desde mi punto de vista, la
falta de apoyo de la mayo-
ría de los compañeros. Pe-
queñas cosas como que en
los debates de clase se res-
pete el turno al hablar, más
silencio, poner subtítulos
en documentales o pelícu-
las, escribir las tareas más
importantes en la pizarra
para asegurarse de que si
uno pierde información
auditiva, al menos tenga el
apoyo visual. Sin embargo,
lo más importante que si-
gue faltando es la concien-
ciación y el conocimiento
de la sociedad respecto a
los tipos sordera que exis-
ten y la falta de empatía y
educación para ponerse en
el lugar de las personas que
tienen dificultades.
María C.
:: Estudiante universitaria con sordera profunda
«Falta empatía y educación para
ponerse en el lugar de las personas
que tienen dificultades»




