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dependencia
06/03/17
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En ocasiones, las inquietudes e ilu-
siones de los más pequeños de la
casa y sus mayores están más cer-
ca de lo que parece. Así se lo han
planteado el centro de día Aiboa,
gestionado por Igurco Servicios
Sociosanitarios de Grupo IMQ,
y el colegio San Ignacio, situa-
dos muy próximos entre sí en la
localidad de Getxo. Desde hace
un año, han puesto en marcha un
programa intergeneracional por
el que las personas mayores mues-
tran los juegos que en su infancia
les ayudaron a socializarse, a es-
timular la imaginación, la inteli-
gencia, la superación, etc. Por su
parte, los estudiantes aprenden
nuevas formas de divertirse y re-
forzar estas actitudes ante la vida.
Así, los mayores han buscado
junto a sus familias sus antiguos
cromos, iturris, muñecas, tabas…
y han refrescado las normas de la
rayuela o el pañuelito, entre otros.
También el colegio ha aportado
muchos juegos y ha hecho su pro-
pio trabajo de recopilación. La di-
námica de este taller de juegos tra-
dicionales comienza con una en-
trevista que los menores hacen a
las personas usuarias del centro
acerca de su infancia y los medios
para divertirse, así como los jue-
gos. Después, comienza la parte
práctica. «Es emocionante y muy
divertido ver cómo todos los par-
ticipantes, independientemente de
su edad y género, toman parte
creando equipos de juego sin di-
ferencias ni estereotipos», señala
Sonia Robles, trabajadora social
de Igurco.
También desde el centro esco-
lar vieron nada más comenzar que
era una herramienta valiosa para
trabajar en el fomento de valores
como la solidaridad y el respeto.
«Aprenden unos de otros. A los
niños les acerca a la realidad y ayu-
da a vencer ideas preconcebidas.
Consideramos que es un primer
paso para ejercitar la participa-
ción y desarrollar actitudes de ciu-
dadanía responsable», explica la
directora del centro escolar, Be-
goña Glaria.
Sube la autoestima
El pasado curso comenzaron con
esta experiencia los alumnos de
5º de Primaria. Como ahora es-
tán en 6º, el último en el colegio,
dos semanas antes de finalizar las
clases acompañarán a sus compa-
ñeros del curso anterior para pa-
sarles el testigo e iniciarles en la
actividad. «Nos han sorprendido
gratamente con las actitudes que
han mostrado hacia las personas
mayores del centro: cariño, respe-
to, comprensión, colaboración,
ayuda…», valora la directora del
centro.
De hecho, a los propios docen-
tes les ha cambiado la percepción
que tenían de los alumnos, al te-
ner la oportunidad de verlos en
otro entorno fuera de las aulas.
«Se puede decir que nos ha acer-
cado más a ellos. La verdad es que
nos ha entusiasmado el proyecto,
es muy gratificante». Así, reme-
moran cómo desde el primer día
los usuarios del centro de día es-
peraban con ilusión cada visita de
los niños, y estos últimos prepa-
raban regalos y actividades para
compartir con ellos.
Los beneficios van más allá,
puesto que algunos de los alum-
nos que participan en el progra-
ma intergeneracional presentan
un bajo rendimiento escolar, lo
que genera también una baja au-
toestima. «En su relación con las
personas mayores han demostra-
do tener unas habilidades socia-
les extraordinarias, hecho que ha
contribuido a la mejora de su au-
toestima. Según sus propias pa-
labras, se sienten muy bien por-
que son capaces de hacer algo
bueno por los demás», indican los
profesores que participan en esta
entrañable experiencia. En estas
jornadas han percibido que las
personas mayores tienen una gran
capacidad para dar cariño a los
niños. «Hay que tener en cuenta
que muchos de nuestros alumnos
tienen muy lejos a sus abuelos y
en ocasiones, ni los conocen».
Programas intergeneracionales entre residencias y centros educativos
proporcionan experiencias enriquecedoras para ambos colectivos
Compartir, mucho más que un
juego entre mayores y pequeños
::
En el taller de juegos, las pantallas dejan paso a formas de diversión más tradicionales como saltar a la comba o las carreras de iturris.
Igurco Servicios Sociosanitarios de Grupo IMQ
busca abrir los centros a la sociedad, que sus usua-
rios salgan a participar y que otros colectivos pue-
dan entrar a hacer lo propio en estas instalaciones.
«Creemos tanto en los beneficios de los proyectos
intergeneracionales que lo estamos implantando en
toda la red de centros», señala Sonia Robles, tra-
bajadora social de esta entidad.
Uno de los ejemplos es el proyecto que el co-
legio Saint George’s English School de Leioa y la
residencia sociosanitaria Igurco Unbe mantienen
desde el mes de octubre entre alumnos de prime-
ro de Bachiller y las personas mayores del centro.
Una vez al mes, realizan talleres conjuntos, que se
preparan con antelación, sobre actividades diver-
sas que fomentan la interacción y el conocimiento
mutuo entre ambos colectivos.Talleres de manua-
lidades o laborterapia, sesiones de juegos de ayer y
de hoy, talleres de cocina, conocimiento de los di-
ferentes miembros del equipo multidisciplinar, mu-
sicoterapia... Durante el transcurso del proyecto,
los escolares elaboran una historia de vida del ma-
yor con el que tienen más relación, que se expon-
drá al final del curso a los participantes y respon-
sables del proyecto como un elemento más de eva-
luación.
Una experiencia que se extiende a otros centros




