Dependencia
2 12 marzo 2019 dependencia » Marisol Mattos El 21% de los ciudadanos en Euskadi tiene más de 65 años. Un colectivo que tiene voz y par- ticipación activa a través de dife- rentes asociaciones como Las CuatroTorres en Álava o Nagu- siak en Bizkaia.Y desde sus pla- taformas se mantienen vigilantes a las políticas y actuaciones des- tinadas al colectivo. En el caso de Nagusiak, inte- gra del Consejo de Personas Mayores, adscrito al Departa- mento de Acción Social de la Diputación Foral de Bizkaia tra- bajan para cambiar la imagen de los mayores. Además colaboran en la planificación, ejecución y seguimiento de las políticas y actuaciones destinadas a lograr el bienestar de este sector de población. La tercera edad reclama su lugar en la sociedad Los mayores vascos demandan una que sean representados con una imagen más activa La Asociación Nagusiak es la parte más numerosa de este Consejo, donde cuenta con tres representantes. Participa, ade- más, en las tres comisiones de trabajo. Agrupa a más de 50.000 socios en Bizkaia. «Tene- mos una participación real y muy importante. Movemos el 50% de la economía con la famosa economía plateada pero todavía nos falta el empodera- miento», aclara Roberto Martí- nez, presidente de la asociación. Es este camino en el que pro- ponen cambiar la imagen de los mayores. Martínez considera que aún queda mucho por hacer, como eliminar estereoti- pos negativos como el edadis- mo. «Se nos habla y trata como si fuésemos niños. Esta es una forma de considerarnos impro- ductivos», explica. Martínez señala que la visión que tienen los jóvenes sobre los mayores es la de «un jubilado mirando las obras y dando de comer a las palomas, nada más lejos de la realidad». En ese sen- tido, se encuentra trabajando desde el Consejo de Personas Mayores para promover una imagen totalmente diferente. «La imagen que tenemos de nosotros mismos es de una per- sona saludable, útil y alegre. Estamos trabajando con los medios de información para que se cambie la imagen que trans- miten de nosotros». Respecto a la visibilización del colectivo con las movilizaciones de los pensionistas, el responsa- ble de Nagusiak destaca que el reclamo a sus demandas no ha pasado desapercibido. «Está dan- do sus frutos, hemos sido reci- bidos por el Congreso de Dipu- tados, sin duda somos el colec- tivo más grande». En Álava, 31.225 personas se encuentran representadas en la Asociación de pensionistas, jubilados y viudas Las Cuatro Torres. Dedicada al bienestar de las personas mayores, en la entidad, que tiene 40 años, participan en diferentes actividades para promover un envejecimiento activo. El presidente la asociación, Antonio González Cabezudo, señala que las personas mayores de ahora son más independientes, «no como hace 20 años». Aunque también admite que actualmente se vive mucho mejor. Para González, a lo largo de los casi 29 años que lleva presidiendo la asociación ha observado que «el colectivo se muestra más interesado y participa de las actividades» que se organizan. Sin embargo, hace un reclamo a la socie- dad para que se les llame «personas mayores» y no se usen otros adjetivos con los que no se sienten identificados. Durante el año, Las Cuatro Torres prepara una serie de talleres y dinámicas para incentivar la presencia acti- va de sus asociados. Entre ellas se encuentran la risote- rapia, los talleres integrativos, cur- sos de manualidades, cocina y repostería. Ade- más, cuenta con un pro- grama de salidas de excursión o viajes nacionales e interna- cionales. «También incorporamos char- las temáticas sobre la salud visual y cómo elaborar testamentos y herencias», agrega González. Independientes y activos Una imagen saludable » Leire Fernández La soledad es probablemente uno de los grandes males de la socie- dad actual. A pesar de contar cada vez con más canales de comuni- cación y más opciones para la inte- racción nos encontramos cada vez más solos. Esto se ve en mayor medida en personas de más edad, quienes por diferentes circunstan- cias han ido viendo acotado su cír- culo social. La viudedad, la pérdida de ami- gos de su edad, el desapego de los hijos, las condiciones físicas y ambientales que les pueden impe- dir salir a la calle y relacionarse… los factores que provocan este aumento de la soledad en perso- nas mayores son múltiples. «Hace poco, en un foro en el que partici- pamos diferentes profesionales que teníamos que ver con el envejeci- miento, un juez comentó que esta- ba sorprendido de la cantidad de veces que tenía que levantar cadá- veres de gente que vive sola y no se ha dado cuenta nadie de que ha fallecido. Eso es muy duro», reco- noce Iñaki Artaza, presidente de la Fundación Envejecimiento y Salud de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y direc- tor asistencial en Igurco Servicios Sociosanitarios. Y es que cuando hablamos de soledad como problema «no esta- mos hablando solo de sentirse solo, estamos hablando de más. El término de soledad se divide entre estar solo, vivir solo o sen- tirse solo. Vivir solo es no com- partir tu casa con otras personas. Estar solo significa una cantidad de tiempo que alguien pasa sin compañía. Pero sentirse solo es un sentimiento negativo y no deseado». Una circunstancia que afecta más a mujeres que a hom- bre en un alto porcentaje, según el informe de la Fundación Pila- res ‘La soledad de las personas mayores’. «Hay más mujeres que están solas porque viven más y encima sus condiciones económi- cas son peores que las de los hom- bres. Un alto porcentaje de las mujeres mayores tienen muy malas condiciones económicas, lo que hace que sus viviendas no sean las adecuadas y que su die- ta sea menos nutritiva», comenta Artaza. Otro de los factores que influye en la soledad de los mayo- res es la bajada de la natalidad. «Ahora somos menos en las fami- lias, nuestros abuelos eran varios hermanos y generación a genera- ción vamos perdiendo miembros porque cada vez tenemos menos hijos». Soluciones Y ¿cómo hacemos para solucio- narlo? «Estamos viendo que la mayoría quieren seguir viviendo en sus casas y, de hecho, el 80% de las personas mayores de 85 años lo hace, pero para eso las vivien- das tienen que reunir las condicio- nes necesarias, los barrios deben ser amigables, como han sido siem- pre. Necesitan un entorno que les dé seguridad, porque si yo no estoy seguro soy más vulnerable. Ade- más, los recursos tienen que ser suficientes para vivir de una mane- ra digna, poder tener una dieta en condiciones y poder hacer frente a los gastos que tenga que hacer, que estamos viendo a gente que no puede poner la calefacción por- que no les llega.También debemos tener un apoyo social, disponer de una red que me cuidaría en un momento determinado que nece- sitara, con quien pueda ir al médi- co por ejemplo, no tiene por qué ser familia. Con estas cosas garan- tizamos que pueden vivir de una manera digna en su propio domi- cilio». El especialista remarca la importancia de participar en la sociedad, «desde siendo volunta- rio, cantando en un coro, o yendo a la parroquia, también en el ban- co de alimentos o en cualquier otra ONG… todas esas cosas te hacen sentir útil y esto te hace sentir vivo, lo que mejora la calidad de vida. Añadir calidad de vida a los años que nos queden». «Estamos en la época de la tec- nología y lasTIC nos pueden faci- litar la comunicación con perso- nas que tenemos lejos, pero si no tenemos relaciones más cercanas no es suficiente», concluye. La soledad, el enemigo silencioso Un alto porcentaje de personas mayores no cuentan con una red de apoyo en caso necesario, algo que repercute en su calidad de vida y aumenta la mortalidad «Ser voluntario, ir a la parroquia, cantar en un coro... participar en la sociedad te hace sentir útil y vivo»
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