Desarrollo Sostenible
6 2 junio 2022 desarrollo sostenible » Laura A. Izaguirre Con apenas 20 años, Alejandro se ha convertido en una de las voces más importantes del activismo ambiental en este país. No en vano, este burgalés nacido en Briviesca fue el primer presidente del Gru- po de Dirección de Jóvenes de SEO/Birdlife, fue invitado como joven embajador español en la pri- mera Cumbre Climática de la Juventud de la ONU, donde cola- boró en el borrador de la Declara- ción Global de Acción Climática de la Juventud, y con la Unesco en la creación deYoU-CAN. ű Tienes apenas 20 años y ya eres un nombre propio en el activis- mo ambiental, ¿en qué momen- to fuiste consciente de que está- bamos ante un problema real? Desde pequeño he sido un enamorado de los pájaros y muy pronto comencé a colaborar en censos y programas de seguimiento. Sin embargo, cuanto más salía al campo y más aprendía sobre las aves, más me costaba observarlas… Fue entonces cuando me di cuenta de que, en su gran mayoría, las aves están desapareciendo de nuestros campos. Algo tenía que estar mal. Fue al preguntarme por las causas de su desaparición que comprendí la verdadera magnitud del problema: no era únicamente la desaparición de la biodiversidad, también era cambio climático, pérdida de ecosistemas, el modelo agrícola… Desde entonces, los eventos que confirman la urgencia y profundidad del problema han llegado encadenados: los informes del IPCC, los incendios masivos, los testimonios de las víctimas que lo pueden perder todo por el cambio climático… Pero no es necesario irse muy lejos para comprender que estamos ante un problema real. En la comarca de la que provengo, La Bureba, hay varios municipios que han perdido el acceso al agua potable. Habría que estar ciego para no ser consciente de que esto es un problema real. ű Hoy en día hay una especie de ‘auge’ de la conciencia ambien- tal y sostenible, especialmente entre los más jóvenes, ¿vamos por el buen camino? Sí, pero todavía queda mucho por delante y vamos con retraso. ű ¿Qué se está haciendo bien y qué se está haciendo mal? Disponemos de un conocimiento extenso y detallado de todos los rostros imaginables de la Crisis Ecosocial (incluyendo sus soluciones). Gracias a la comunidad científica y académica sabemos lo que sucede, no tenemos dudas de que hay que actuar y conocemos también la dirección en qué hay que hacerlo. Esto es un paso de gigante. La conceptualización de la coyuntura histórica en que nos encontramos es clara. Donde fallamos es a la hora de articularla. Aquí hay responsabilidades a todos los niveles: primero, los estados, que se demuestran incapaces de defender la vida, la justicia y el futuro; pero también debemos señalar a la avaricia ciega de ciertos agentes económicos (100 compañías son responsables del 71% de emisiones de CO2) y la pasividad de la sociedad. Donde fallamos es en articular una salida a un sistema que erradica la vida misma. ű ¿Qué papel real juega la educa- ción? ¿Y qué papel crees que debería jugar? La educación es esencial. Qué valores y capacidades queremos dar a la siguiente generación es una de las cuestiones más importantes que nos deberíamos plantear como sociedad. Debe reforzar los conocimientos medioambientales, enfatizar nuestra fragilidad dentro de la naturaleza y acentuar el valor intrínseco que tiene la tierra y la biodiversidad. A su vez, debemos tener en cuenta que la generación que ahora está en las escuelas vivirá en un planeta con un clima mucho menos estable que el actual. Es muy importante comenzar a instruir en estrategias de mitigación y resiliencia a nivel local. Además, la educación no debe estar restringida solo a las generaciones más jóvenes, sino que todos deberíamos tener derecho a conocer las implicaciones de la Crisis Ecosocial, sus alternativas y lo que necesitamos para mitigarla. Pero esto no es suficiente. Debemos de actuar ya, no podemos esperar una generación. Educación sí, pero no solo. La educación solo será efectiva si se complementa con estrategias que generen una oportunidad de futuro. ű Hablas del concepto de ‘crisis ecosocial’, ¿por qué? Porque creo que captura mejor la esencia del problema. ¿A qué se refiere la crisis ecosocial? Primero, que estamos ante una crisis ecológica. La temperatura media aumenta, y a su vez estamos perdiendo hasta 150 especie en un día (Universidad de Aarhaus). En 2050 habrá más plásticos que peces en el mar (ONU) y que, a día de hoy, hemos afectado severamente tres cuartas partes de la superficie terrestre y dos tercios de la oceánica (IPBES)… Es una crisis ecológica a todos los niveles: clima, biodiversidad, ecosistemas, contaminación… No son problemas aislados sino que se retroalimentan y tienen una génesis común: la acción humana. Debemos tener claro que si pretendemos solucionar de ellos debemos solucionarlos todos, no hay otra alternativa. Sin embargo, está crisis ‘natural’ es muy poco natural.Tiene una clara causa: la actividad humana. De aquí viene la primera necesidad de hablar de crisis ecosocial; debemos comprender su génesis y para ellos debemos hablar de cómo nuestro modelo económico ha subyugado la vida al crecimiento económico. ű ¿Cómo debería ser el camino de la concienciación? Ha de ser un camino emocional. No es conocimiento lo que nos falta: la ciencia nos brinda evidencias suficientes en torno a la génesis, la naturaleza, las consecuencias y las soluciones de la Crisis Ecosocial. Pero ¿cómo es que sabiendo todo esto somos incapaces de reaccionar? Se trata de una incapacidad cognitiva a imaginar alternativas, una incapacidad emocional a sentir la destrucción sistemática de la naturaleza. Para estar a la altura no basta con conocer la Crisis Ecosocial, hace falta sentirla.Y en esta construcción de un nuevo sentir debemos romper las cadenas cognitivas que limitan nuestra imaginación, capacidad crítica y pensamiento complejo. «Aquí hay responsabilidades a todos los niveles», enfatiza Quecedo del Val. Ű Alejandro Quecedo del Val » activista y colaborador de la UNESCO «Nos quedamos sin tiempo, debemos de actuar ya, no podemos esperar una generación» ű Se defiende la necesidad de acercarse más a la naturaleza y, sin embargo, vivimos en una sociedad cada vez más tec- nológica y digitalizada. ¿Cómo juega esta contradicción en la lucha contra el cambio climático? La primera consecuencia es un desarraigo de nuestra inmediatez; nuestra relación con nuestro entorno más cercano se hace más débil y superflua, lo cual incluye también nuestra relación con la naturaleza. Mediante las pantallas, estamos espectacularizando la naturaleza, la reducimos a un producto consumible. Por una parte, internet ha traído una democratización del conocimiento sin precedente. Esto es una gran ventaja de cara a la educación. Pero, por otro lado, la dependencia que generan dificultan el pensamiento complejo y emocional. Esta paradoja se catalizó sin falsificar ninguno de sus componentes en las movilizaciones de jóvenes por el clima que comenzaron de la mano de FFF. Por una parte, fue una movilización sin precedentes de la noche a la mañana hay un ejército de jóvenes preocupados por el medio ambiente, manifestándolo por todo el mundo de manera física y virtual. Ahora bien, ¿qué se consiguió? No poco, pero tampoco suficiente. Esta nueva forma de activismo es relativamente superficial, se articula a través de narrativas e imágenes mostradas en un espacio digital y, aunque sirven para irrumpir de forma rápida y determinada en el discurso público, apenas consigue generar movimientos transformadores. El papel de los jóvenes «Es muy importante comenzar a instruir en estrategias de mitigación y resiliencia a nivel local» «Debemos romper las cadenas que limitan nuestra capacidad crítica y pensamiento complejo»
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