M
áquinas que se
transmiten órde-
nes entre ellas,
que se reconfigu-
ran a sí mismas a medida que
cambian las necesidades de
producción, que se reparan
unas a otras y que hasta se su-
pervisan. La fábrica inteli-
gente estará tan robotizada
que cabe preguntarse si hará
falta que algún humano vaya
a la factoría para hacer algo
más que ponerlo todo enmar-
cha. Y sí, sí hará falta porque,
pese a la creencia de que la
automatización destruye em-
pleo, los expertos dibujan un
escenario en el que las tareas
asumidas por robots sólo se-
rán las repetitivas.
«Realizarán los trabajos
que no aporten ningún valor
añadido, los que sean pura-
mente mecánicos», explica
Carlos Pereda, técnico de For-
mación de Confebask. «Unos
puestos desaparecerán, es ine-
vitable, pero aparecerán otros.
Es cierto que hará falta me-
nos gente en la línea de pro-
ducción, pero habrá que re-
forzar otros departamentos
que serán estratégicos para
la empresa, como los de dise-
ño, control de calidad o segu-
ridad», explica Pereda. «No
EL EMPLEO DE
PASADO MAÑANA
IRATXE
BERNAL
podemos decir que las nue-
vas tecnologías aplicadas a la
fabricación vayan a destruir
empleo. La industria es y será
un sector tractor y generador
de empleo y seguirá siendo
una opción muy recomenda-
ble como salida laboral», in-
siste. «Además, la fuerte im-
plantación industrial en nues-
tro territorio hace que exis-
ta una mayor facilidad a la
hora de poder encontrar un
empleo en ese sector», coin-
cide con él Enrique Amezua,
director de la Escuela Técni-
ca Superior de Ingeniería de
Bilbao.
Nadie puede decir con cer-
teza en qué consistirán los
trabajos industriales del fu-
turo; sólo que, entre otros,
los nichos estarán en «las ra-
mas de control numérico, au-
tomática, programación, im-
presión aditiva o nuevos ma-
teriales», enumera Iñaki Mu-
jika, director de Tknika, el
Centro de Innovación de la
Formación Profesional y
exviceconsejero de FP y
Aprendizaje Permanente.
También están de acuerdo to-
dos los expertos en que esos
nuevos puestos tendrán que
ser cubiertos por trabajado-
res altamente cualificados.
A diferencia de anteriores
revoluciones productivas, la
mano de obra demandada
por ésta tendrá que estar muy
bien formada de base, pero
además deberá renovar sus
conocimientos cíclicamente
para no quedarse fuera de jue-
go. En realidad es algo que
ocurre desde siempre. A la fá-
brica llega una máquina nue-
va y los empleados hacen el
correspondiente cursillo para
aprender a manejarla. Pero
ahora, esos reciclajes serán
necesarios cada menos tiem-
po y los trabajadores deberán
asumir que les tocará repro-
gramar continuamente lamá-
quina porque ésta ya no se
utilizará para hacer siempre
lo mismo. Los productos es-
tándar dejarán paso a las se-
ries cortas, a veces incluso
unitarias, y la máquina ne-
cesitará diferentes indicacio-
nes en función de las prefe-
rencias de casi cada uno de
los usuarios finales.
La formación será pues
más trasversal. Ninguna es-
pecialidad será cerrada, sino
que «serán la base sobre la
que se obtendrá una capaci-
tación un poco para todo por-
que las disciplinas se toca-
rán», señala Mujika. «Creo
que cada vez será más fre-
cuente que quienes hayan
estudiado un grado superior
de FP decidan hacer una in-
geniería después de haber
empezado a trabajar y cono-
cer el oficio. Aquí tenemos la
suerte de contar con una es-
tructura de pequeños centros
formativos muy pegados a
las empresas, que incluso les
sirven para desarrollar pro-
yectos que por sí mimas no
podrían sacar adelante, pero
el conocimiento mutuo será
aún mejor si los ingenieros
han pasado antes por la FP»,
señala. Porque si la cualifica-
ción de los operarios va a ser
mayor, también ganará peso
el papel de los ingenieros, ver-
daderos responsables de crear
los sistemas o productos que
marquen diferencias.
«Por lo general, la labor de
los ingenieros se centra en ge-
nerar nuevos métodos o dise-
ños, mejorar tecnologías ya
existentes, idear nuevos dis-
positivos, máquinas, herra-
mientas… En definitiva, en
plantear y desarrollar ideas
para que la industria avance,
se diversifique y se reinven-
te a sí misma. Esta necesidad
y esta capacidad van a existir
siempre, y el ingeniero debe-
rá estar ahí», subraya Enrique
Amezua.
Ponerlo fácil
Además, parte de su trabajo
será poner las cosas fáciles a
los demás; lograr que esa tec-
nología cada vez más comple-
ja sea, en cambio, de manejo
sencillo sin que ello implique
un trasvase de tareas. «Mu-
chos de los elementos que ge-
nera la ingeniería están des-
tinados a ser utilizados por
otro tipo de profesionales. Ese
es un flujo que siempre ha
existido. Pero es un error pen-
sar que cualquiera puede uti-
lizar una máquina o un soft-
ware por saber qué botones
tiene y para qué sirven, sin
disponer del conocimiento
que le permita interpretar
adecuadamente lo que ese dis-
positivo le propone», matiza.
Tampoco se atreve nadie a
aventurar qué perfiles profe-
sionales serán los más deman-
dados dentro de cinco o diez
años. Ni siquiera las empre-
sas que tendrán que buscar-
los. «Todos los meses salen co-
sas nuevas y, en un escenario
tan cambiante, las empresas
muchas veces están absorbi-
das por el día a día y no pue-
den planificar con detalle sus
necesidades futuras», justifi-
ca Pereda. «Por lo general, las
compañías solicitan perfiles
genéricos, y a veces muy
transversales para los nuevos
profesionales. Pocas veces se
incide en una característica
técnica muy detallada, que
por otra parte, si les resulta
familiar, los titulados podrán
adquirir sin demasiado esfuer-
zo y para eso la Universidad
está muy pegada a las deman-
das empresariales», tranqui-
liza Amezua. Es decir, que,
como poco, ya tenemos la hi-
pótesis de trabajo con que
crear esos nuevos puestos.
Demostración del manejo de un brazo robótico en una de las jornadas Basque Industry 4.0.
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TELEPRESS
Un robot humanoide monta una pieza aeronáutica.
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TELEPRESS
EUSKADI
AVANZA
16
Miércoles 4.11.15
Hipótesis de trabajo
Las tareas sin valor añadido serán
encomendadas a robots, mientras los
empleados recibirán formación «para todo»




