L
a industria 4.0 cambia-
rá la forma en la que
trabajamos y vivi-
mos», decía en Bilbao
hace unas semanasWolfgang
Dorst, responsable de indus-
tria 4.0 en la patronal tecno-
lógica BITKOM, en una jor-
nada organizada por la SPRI.
El 4.0 se refiere a la cuarta re-
volución industrial tras las pro-
piciadas por lamáquina de va-
por, la electrificación y la au-
tomatización. La vivimos cada
vez que compramos un pro-
ducto por Internet yno bajan-
do a la tienda de la esquina, de-
jamos que el teléfono inteli-
gentenos guíe por una ciudad,
consultamos la actualidad in-
formativa en una tableta o
mandamos un mensaje avi-
sando de que vamos a llegar
tarde a la cita.
Si cree que ya estamos de-
masiado conectados, siéntese
y respire hondo. En los próxi-
mos años, lo estaremos más,
mucho más. Humanos, má-
quinas y otras cosas. El omni-
presente teléfono inteligen-
te es sólo el primer dispositi-
vo de esa nueva realidad. Va-
mos hacia la conexión total.
El coche, la ropa, los electro-
domésticos y cualquier cosa
que imagine se sumaránpron-
to a la televisión inteligente
que ya hay enmuchos hoga-
res. Es una consecuencia lógi-
ca de la existencia de Internet,
el motor de la nueva revolu-
ción industrial que se nos vie-
ne encima.
Amediados de los años 90,
cuando Internet empezó a po-
pularizarse, un sector de la po-
blación vio en él una amena-
za. Los delincuentesmás des-
preciables planeaban sus fe-
chorías a través de la Red, se
recordaba día tras día. Losma-
leantes cometían luego sus crí-
menes en coche o con un cu-
chillo, pero no se demoniza-
banni el automóvil ni el uten-
silio de cocina. Internet era la
fuente de todomal. Dos déca-
das después, el mundo gira a
su alrededor y es sólo el prin-
cipio.
Prever el futuro es arriesga-
do.A los autores de ciencia fic-
ción, acostumbrados a refle-
xionar sobre el impacto en
nuestras vidas de la ciencia y
la tecnología, no les gusta que
se les confunda con los adivi-
nos. Con razón. En ‘Blade run-
ner’ (1982), basada enuna no-
vela de PhilipK. Dick, Ridley
Scott presenta LosÁngeles de
2019 con coches voladores.
La conexión total
LUIS ALFONSO
GÁMEZ
EL FUTURO, YA
::
GRÁFICO
L.Q.
Modelos de producción
1913
1850
1955
1980
2000
Producción manual
Producción masiva
Volumen
de producto
Diversidad de producto
Producción masiva
customizada
COMPLEJIDAD
Globalización
Regionalización
Personalización
Quedarnos en que dentro de
cuatro años no va a haberlos
es no ver lo que en realidad
plantea la película; una refle-
xión sobre qué es ser humano
a partir de la angustia de unos
seres artificiales (replicantes)
que saben que van a morir y
no quieren. ¿Hay algomás hu-
mano?
Más seguros
Nadie sabe cuál será la última
consecuencia de la cuarta re-
volución industrial, pero sí pue-
den intuirse algunos efectos
de la conectividad total. Uno
que puede salvar muchas vi-
das es el automóvil sin conduc-
tor.Google,DaimlerAG, BMW,
Renault, Ford yVolvo trabajan
ya en su desarrollo. Las prue-
bas demuestran que los vehí-
culos autónomos son seguros.
El coche de Google ha tenido
desde 2009 menos de veinte
accidentes de chapa y siempre
causados por humanos. Tres
son los problemas a los que se
enfrenta este tipo de vehícu-
los: la enorme cantidad de da-
tos que circulará por laRedpro-
cedente de otros coches y sis-
temas de vigilancia del tráfi-
co, la imprevisibilidad de los
conductores humanos y la se-
guridad antipiratas informáti-
cos.
Cuanto menos conduzcan
los humanos, más seguro será
el tráfico. Pero hay humanos
a los que les gusta conducir. La
capacidadde laRed es cuestión
de infraestructura –no hace
mucho, la conexión a alta ve-
locidad era un sueño–, al igual
que la seguridad. La ciencia fic-
ciónnos ha convencido de que
un pirata informático puede
dejarle a uno sin frenos e in-
cluso arrebatarle el control del
vehículo. La seguridad será el
retodeunmundo4.0enel que
unmotor de avión y las com-
puertas deuna presa, por ejem-
plo, estarán conectadas con sus
fabricantes para detectar posi-
bles fallos, lo que implica que
también alguien podría entro-
meterse en esos sistemas con
otros fines.
Aunque cuando entramos
en un centro comercial toda-
vía no nos identifican por el
iris ni nos ofrecen productos a
medida como le pasa al perso-
naje deTomCruise en ‘Mino-
rity report’ (2002), a cualquie-
ra que haya comprado por la
Red le han llegado después
ofertas que casan con sus gus-
tos yque laswebs envíana par-
tir de su historial de compras.
Eso sirve a los compradores
para estar al corriente, por
ejemplo, de los nuevos títulos
de novela negra nórdica, de los
discos deAdele o de las pelícu-
las de superhéroes.
En un futuro próximo, ves-
tiremos ropa que controlará
nuestras constantes vitales,
nos alertará en caso de detec-
tar alteraciones peligrosas y, si
sufrimos un colapso, avisará a
los servicios de urgencias.
Nuestros electrodomésticos
estarán conectados a la Red, y
la nevera nos avisará si hay en
su interior alimentos a punto
de caducar. Programaremos la
calefacción para encenderla
antes de que lleguemos a casa
–quémejor que esté ya calen-
tita cuando entremos en ella
en el frío invierno– y encen-
EUSKADI
AVANZA
2
Miércoles 4.11.15




