EUSKADI AVANZA

Publirreportaje L a alimentación juega un papel fundamental en la prevención del cáncer y también durante el transcurso de la enfermedad. Múltiples estudios avalan la importancia de ingerir frutas, verduras y legumbres para el buen funcionamiento del organismo o, por el contrario, cómo el consumo excesivo de alimentos procesados y carnes rojas se asocia a un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, cuando ya se ha diagnosticado la enfermedad, ¿cómo cambia la relación de los pacientes con la comida? ¿Se podrían diseñar nuevos productos que mejoraran esa experiencia e, incluso, potenciaran el tratamiento? Estas son precisamente las líneas de trabajo que AZTI y Onkologikoa están investigando dentro de un proyecto cuyo objetivo es, en palabras de Itziar Tueros, investigadora senior en el área de Alimentación y Salud del centro tecnológico, «conocer cuál es la alimentación más adecuada para los pacientes durante su convalecencia y diseñar nuevos productos que estimulen la sensorialidad alterada y favorezcan una óptima nutrición». El proceso terapéutico para combatir el cáncer provoca falta de apetito y alteraciones del gusto y del olfato, lo que «afecta a la relación del paciente con la comida», señala Tueros. Mantener un buen estado nutricional es vital para luchar contra la enfermedad y prevenir la desnutrición asociada al proceso oncológico. Por ello, en AZTI trabajan en el diseño de nuevos alimentos que estimulen la sensorialidad alterada de los pacientes a través de una experiencia multi- sensorial, favoreciendo una óptima nutrición y mejora del estado de ánimo y, por extensión, de la salud. «No debemos olvidar el importante componente emocional que aporta el placer de comer, por tanto, tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de los pacientes», afirma Tueros. Los propios enfermos de cáncer demandan información sobre una adecuada nutrición, pero «se ha estudiado poco sobre ello», reconoce la experta de AZTI. RESULTADOS PROMETEDORES El ensayo clínico nutricional llevado a cabo por AZTI y Onkologikoa se ha centrado en 64 pacientes con cáncer de mama que inician un tratamiento de 6 meses de quimioterapia. El objetivo del estudio es «evaluar si un asesoramiento nutricional personalizado basado en herramientas moleculares, como la lipidómica de membrana –una analítica de sangre de última generación que revela qué nutrientes y en qué proporción necesita nuestro cuerpo para su correcto funcionamiento–, aporta un beneficio para el estado nutricional y la calidad de vida de los pacientes», anuncia Itziar Tueros. Aunque esperan terminarlo en junio del año que viene, los resultados que se están obteniendo son «prometedores», según AZTI. También se han hecho avances en el diseño de varios prototipos alimentarios tras estudiar a 150 pacientes en tratamiento. «Se les preguntó por sus alteraciones del gusto y del olfato y sobre cómo sería su producto ideal», comenta la investigadora. Ahora mismo, la oferta de productos especialmente dirigidos a los enfermos de cáncer «es muy escasa y no tiene en cuenta las alteraciones que pueden sufrir estas personas». Sin embargo, para poner remedio a este problema, «ya se están desarrollando diversos productos como caldos, condimentos adaptables a cualquier plato, chocolate y snacks que palien los efectos secundarios de la quimioterapia y que fomenten el placer por comer de los pacientes», desvela la investigadora. AZTI y Onkologikoa trabajan en un proyecto para crear nuevos alimentos que mejoren el tratamiento terapéutico El centro tecnológico está elaborando nuevos productos que proporcionen a los pacientes una experiencia gastronómica más placentera. HACIA LA NUTRICIÓN DE PRECISIÓN La esperanza de vida continúa aumentando y el número de personas de más de 65 años sigue creciendo; hoy hay más de 560 millones y está previsto que para 2030 la cifra supere los 1.000 millones. Además, actualmente en los países industrializados el 75% de las muertes en personas mayores de 65 años son consecuencia del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares, dos dolencias fuertemente relacionadas con la alimentación y el estilo de vida. Los retos actuales requieren enfoques completamente novedosos y multidisciplinares. La capacidad de aportar recomendaciones dietéticas basadas en necesidades y preferencias individuales puede ayudar a dar respuesta a la situación de la sociedad moderna en materia de nutrición y salud. Y, por supuesto, suponen una gran oportunidad para el sector de la alimentación. La nutrición de precisión, entendida como la adecuación de la alimentación a las necesidades específicas del individuo, ha de ser la base para la innovación y la creación de nuevos productos saludables; el Big Data servirá para segmentar al consumidor en base a sus necesidades o preferencias; y la dieta personalizada, tanto para cubrir las necesidades nutricionales específicas, como de preferencia, conveniencia y concienciación hacia un estilo de vida saludable se vislumbra como el presente y el futuro de la industria alimentaria. La lucha contra el cáncer también se juega en el campo de la investigación alimentaria EUSKADI AVANZA 5 Martes 11.12.18 EL CORREO

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