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Guía de
formación
na evidencia de que estos resul-
tados tengan relevancia práctica
para niños en contextos escolares
normales. Otro mito muy popular
es que los alumnos aprenden me-
jor cuando se adapta la forma de
enseñar del profesorado a su es-
tilo de aprendizaje preferido (por
ejemplo, estilo visual, auditivo o
cinestésico). Ahora bien, los equi-
pos de investigación que han
puesto a prueba esta afirmación
no han obtenido ninguna mejora
de aprendizaje.Y otro de los mitos
más aceptado entre los docentes
es que los ejercicios que promue-
ven la coordinación de las habili-
dades perceptivo-motoras (como
el gateo o el rastreo) pueden me-
jorar las destrezas de descifrado y
composición de mensajes escri-
tos. No obstante, existe evidencia
sólida sobre la ineficacia de estos
ejercicios en la mejora de proce-
sos de orden superior como la
lectura y la escritura.
¿De dónde proceden estos fal-
sos mitos?
Una de las causas que favorece
la aparición de mitos sobre el ce-
rebro es que a menudo se hacen
interpretaciones erróneas y simpli-
ficaciones excesivas de los hallaz-
gos originales realizados por los
neurólogos. En el caso concreto
de la educación,esto viene adere-
zado por la gran brecha que exis-
te entre los investigadores y los do-
centes. Además, la gran cantidad
de talleres, cursos de formación
o productos educativos supues-
tamente basados en el cerebro
que reciben los centros escolares
por parte de diferentes fundacio-
nes, gabinetes y otros centros de
educación también contribuyen
notablemente a la difusión de los
llamados neuromitos.
¿Qué consecuencias tiene la
propagación de ideas pseudo-
científicas en los centros esco-
lares?
La principal consecuencia es que
allanan el camino a metodolo-
gías también pseudocientíficas
que tienen importantes costes a
diferentes niveles. Por una parte,
tienen un coste económico, ya
que los cursos de formación so-
bre metodologías sin evidencia
científica que reciben los centros
educativos tienen un precio. In-
cluso, a veces son subvenciona-
dos con dinero público. Además,
tienen un coste de oportunidad,
ya que el tiempo y el dinero que
se invierten en utilizar prácticas
pseudocientíficas se deja de em-
plear para adoptar prácticas bien
fundadas. Esto afecta sobre todo
a los alumnos que más precisan
de metodologías eficaces, esto
es, a aquellos con dificultades de
aprendizaje.Y, por último, suponen
una pérdida de credibilidad del
oficio del docente ya que, si el pro-
fesorado basa su práctica educa-
tiva en este tipo de metodologías
pseudocientíficas, el resultado de
su trabajo no se traducirá en el
aprendizaje del alumnado.
¿Cree que los docentes han
sabido renovarse y adaptar las
metodologías tradicionales a los
nuevos tiempos, aprovechando
los beneficios de las nuevas tec-
nologías?
Sin duda. Las nuevas tecnologías
traen consigo un amplio abanico
de oportunidades y es importan-
te que los docentes estén fami-
liarizados con ellas y posean un
nivel de competencia suficiente
para poder sacarles el máximo
provecho. En este sentido, la ofer-
ta de formación en el uso de las
TIC ha aumentado en los últimos
años y quiero pensar que tam-
bién la competencia digital del
profesorado. A menudo se consi-
dera que las nuevas tecnologías
son un método de enseñanza en
sí mismas, cuando en realidad
son un recurso educativo más,
como un libro o una pizarra. Y,
como ocurre con el resto de he-
rramientas, lo importante es el uso
que se hace de las mismas. En
este sentido, el papel del docen-
te es central para determinar qué
recursos educativos son los más
adecuados en cada situación,
en función principalmente de
la naturaleza de aquello que se
desea enseñar, pero también del
tipo de alumnado o del contexto
de aprendizaje.
¿Cómo debe ser y en qué debe
hacer hincapié un buen método
de enseñanza?
Un buen método de enseñanza
ha de ser eficaz. Dicho esto, hay
metodologías, digamos trasver-
sales, que se pueden utilizar en
cualquier materia como, por
ejemplo, dar ’feedback’ frecuente
o aportar ejemplos abundantes y
diversos al alumnado.Y otras me-
todologías que son específicas
para una determinada habilidad
como, por ejemplo, la enseñanza
de la correspondencia entre las
letras y sus sonidos a los niños
que se inician en la adquisición
de la lectura o el trabajo del cál-
culo mental durante el desarrollo
temprano de las matemáticas.
Junto a esto, mi consejo es sos-
pechar de aquellos métodos de
enseñanza que se centran en as-
pectos que no guardan ninguna
relación con aquello que se quie-
re enseñar. Por poner un ejemplo,
si el objetivo es mejorar la preci-
sión lectora de un alumno, lo ade-
cuado es adoptar metodologías
que incluyan actividades de des-
cifrado y no actividades de movi-
miento (como gatear, balancear-
se o lanzar y recibir objetos).
Propone que cada docente pon-
ga a prueba los métodos que
utiliza en el aula, ¿qué herra-
mientas y consejos les da?
Sí, propongo que comprueben
que sus prácticas funcionan uti-
lizando métodos rigurosos, como




