Osasuna - Salud
12 25 septiembre 2023 nías. En resumen, tengo la sen- sación de estar envenenada… Todavía algunas cosas en la len- gua me saben a metal». En su casa ha hecho espacio para distintos medicamentos. «Tengo para los dolores neuropá- ticos, de cabeza, el inhalador, algu- nos antihistamínicos… pero no es un tratamiento para Long Covid propiamente», lamenta.También continúa usando mascarilla en los interiores de cualquier estableci- miento. «Mucha gente me mira porque la llevo puesta, quizá pien- san que las voy a contagiar. La verdad es que no quiero echar más papeletas para contagiarme. Esto es como una rifa.Ya me he rein- fectado dos veces, con la varian- te Ómicron y Eris». Delgado ansía recuperar su tra- bajo, pero «es que no puedo ni abrir el ordenador, me cuesta concentrarme y tengo fotofobia (hipersensibilidad a la luz». «Este verano, por ejemplo, intenté ser un poco normal, viajé aValencia, estuve con mi hermana y mi sobrina... Mi vida no se parece a la de antes. Lo que pasa es que tengo mucho sentido del humor, heredado de mi padre, que pue- do ironizar sobre mí misma». Ase- gura que esa actitud le ha ayuda- do a sobreponerse ante las adver- sidades. Eso y «a decirme a mí misma ‘no compares con la vida que tenía antes’, porque enton- ces, me deprimo, me meto a la cama y no me levanto», recono- ce. » Marisol Mattos Isabelle Delgado tiene 54 años, pero «siento que tengo la vida de una persona, medianamente sana, de 75 años, sin muchos acha- ques». De ir de arriba para aba- jo, casi sin descanso, a quedarse en casa por el agotamiento que le provoca caminar. O de nadar diez largos a no llegar tan siquiera a medio por la disnea (dificultad para respirar). Así es como la covid-19 cambió por completo la vida de esta getxotarra, que pade- ce covid persistente, un cuadro clínico que afecta sobre todo a mujeres de entre 40 y 50 años y que se caracteriza por la persis- tencia de síntomas de covid-19 semanas o meses después de la infección inicial. «Tenía mucha vida social acti- va, iba con mis amigos casi todos los fines de semana de excursión a algún pueblo. No me gustaba quedarme en casa». Su trabajo como correctora ortotipográfica y ‘coaching’ emocional, práctica- mente le permitía conocer a per- sonas o desplazarse con su orde- nador y convertir una cafetería en su espacio de trabajo. «Eso ahora no existe, ha sido un cam- bio brutal... Pasaba muchísimas horas fuera del piso, que incluso la gente me decía ‘se te cae la casa encima’ o ‘ya estás en la calle de nuevo’». Se infectó en la primera ola. «El 8 de marzo de 2020 empecé a sen- tirme mal y el 11 estaba ya muy enferma». El equipo de epidemio- logía de Urike-Kosta se puso en contacto con ella y registró la fecha de contagio el 29 de febrero. «Ese día estuve en la presentación de una obra, había gente de varios países, actores italianos, país don- de se confirmaron los primeros casos de covid-19». Se encerró en su vivienda jun- to a su hijo, que en ese entonces tenía 12 años. «Fueron los 53 días más angustiosos. Él me ponía toa- llas calientes para soportar el tala- dro que tenía en la cabeza y con- seguir dormir. Mis amigos me dejaban comida en el felpudo… En ese momento, mi único miedo era que mi hijo me viera morir allí», relata. Vivir con febrícula, afonía, disnea… A día de hoy, tres años después, los síntomas de la infección ini- cial persisten con algunas secue- las. «Me cuesta levantarme, me mareo mucho. Siempre digo que voy como si hubiese bebido por- que tengo la sensación de ines- tabilidad cuando camino. He recuperado el sabor de la comi- da, pero no es tan intensa como antes y el olfato también, aunque hay algunos olores que no los per- cibo completamente. La pierna izquierda la tengo muy mal y ya cojeo, además de la disnea, febrí- cula por las tardes, diarreas, afo- █ Isabelle Delgado » Presidenta y portavoz de la Asociación Long Covid Euskal Herria Delgado también es la presidenta y portavoz de la Asocia- ción Long Covid Euskal Herria, iniciativa que nació para visi- bilizar y crear conciencia de la situación que padecen las per- sonas con este síndrome. Los integrantes de la plataforma se reúnen el día 15 de cada mes en diferentes municipios de Euskadi, y entre sus reclamos se encuentran la financiación de investigaciones médicas y clínicas, el diseño de un proto- colo de actuación para los médicos de Atención Primaria, así como su formación. En general un reconocimiento pleno, administrativo, legal, sanitario y laboral de la enfermedad Long Covid. «Somos más de 180 personas, en su mayoría mujeres, divorciadas, madres solteras que han perdido su tra- bajo porque no rinden. En la agrupación las personas pue- den encontrar apoyo, compartir y ayudarnos entre todos». Asociación Long Covid Euskal Herria ▌ «No quiero echar más papeletas para contagiarme. ya me he reinfectado dos veces» «Tengo la sensación de estar envenenada… todavía algunas cosas en la lengua me saben a metal» Isabelle Delgado se infectó de SARS- Cov-2 en la primera ola de la pandemia y tres años después sigue padeciendo algunos síntomas ▌ «Si comparo con mi vida de antes me deprimo, me meto en la cama y no me levanto»
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