Osasuna - Salud

14 25 septiembre 2023 El glaucoma, un enemigo silencioso que puede arrebatar tu visión gradualmente Esta enfermedad afecta al nervio óptico, responsable de enviar la información visual al cerebro » M. M. E l glaucoma es una enfer- medad ocular que afecta a más de un 3% de la población y es, junto con la diabetes, la principal causa de ceguera en España. «Se produce a consecuencia de una elevación de la presión intraocular, lo que pro- voca el daño del nervio óptico, res- ponsable de enviar la información visual al cerebro. Esto supone la pérdida de la visión periférica de manera gradual. Normalmente es bilateral, pero en algunos casos pue- de aparecer en un único ojo», expli- ca Amagoia Arteagabeitia, médico oftalmóloga del Hospital Univer- sitario de Cruces. Asimismo añade que «es un ejem- plo típico de enfermedad en la que se tiene una predisposición gené- tica sobre la cual actúan agentes externos. Por tanto, es hereditario. Tener un familiar afecto de glau- coma multiplica por diez el riesgo de desarrollarla». No obstante, la edad es otro factor de riesgo, ya que es más frecuente a partir de los 40 años. Aunque no existe una cura para el glaucoma, la atención opor- tuna suele ser vital para evitar el deterioro y preservar la capacidad visual. 1 Tipos y síntomas Existen dos tipos principales. El más frecuente y silente es el glau- coma crónico de ángulo abierto. «En las primeras etapas no presen- ta síntomas, pero a medida que avanza, se pierde la visión perifé- rica (lateral) inicialmente y de manera progresiva hasta afectar la visión central», anota. La causa es el exceso de humor acuoso –un líquido incoloro que nutre y oxige- na el globo ocular– provocando el aumento de la presión del ojo lo que conlleva al deterioro del ner- vio de manera paulatina. Mientras que el de ángulo cerra- do, también llamado de ‘ángulo estrecho’, aparece cuando el iris bloquea el ángulo de drenaje del líquido intraocular, lo que provo- ca que la presión ocular se eleve. «A este cuadro se le conoce como ataque agudo de glaucoma donde el paciente presenta dolor intenso, visión borrosa, halos de luz, dolor de cabeza, enrojecimiento del ojo, náuseas y vómitos. Éstas son las señales para acudir de manera inmediata al oftalmólogo para que inicie un tratamiento que permita descender la presión». 2 Cómo se diagnóstica «Para diagnosticar glaucoma se debe realizar un examen ocular comple- to, que consiste en medir la pre- sión, revisar el ángulo de drenaje del ojo, examinar el nervio óptico, valorar el campo de visión, medir por tomografía el nervio óptico y medir espesor de la córnea. Una toma de presión intraocular no es suficiente para detectarlo», aclara Arteagabeitia. «La Academia Esta- dounidense de Oftalmología reco- mienda un examen de la vista cada 5 o 10 años si tienes menos de 40 años, cada 2 si tienes de 40 a 54 años y al año si tienes más de 55. Pero si tienes factores de riesgo para padecer glaucoma, por ejem- plo familiares con la enfermedad, las revisiones deben hacerse con mayor frecuencia». 3 Tratamiento Los exámenes periódicos ayudan a identificar la alteración antes de que produzca daños identificati- vos. «Cuando se confirma el diag- nóstico es permanente e irreversi- ble, sin embargo, podemos detener la evolución mediante medicamen- tos y cirugía», subraya. General- mente, «suelen controlarse con medicamentos tópicos en forma de colirios. Estos se administran a dia- rio con el objetivo de disminuir la presión, que actúan o bien para reducir la cantidad de fluido acuo- so o aumentar el paso de este líqui- do a través del ángulo de drenaje». En el caso del glaucoma de ángulo abierto, en lugar de admi- nistrar fármacos o como comple- mento, «se recurre a la cirugía láser, llamada trabeculoplastia, para que el ángulo de drenaje funcione mejor y la presión disminuya.Y una iridotomía para tratar el de ángulo cerrado o estrecho, en este caso, el oftalmólogo utiliza el láser para crear un pequeño orificio en el iris por donde fluirá el humor acuoso». Es, junto a la diabetes, la principal causa de ceguera irreversible en España Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores

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