Osasuna-Salud 2025

22 22 septiembre 2025 osasuna-salud » Jazmín Romero El poder de la música para acom- pañar, aliviar y transformar proce- sos de enfermedad ha sido objeto de numerosos estudios científicos a lo largo de muchos años. Desde la reducción del estrés hasta la mejo- ra de la recuperación tras interven- ciones médicas, la evidencia es cla- ra: escuchar o participar en expe- riencias musicales activa mecanis- mos emocionales y fisiológicos que impactan directamente en la salud. La Organización Mundial de la Salud, respaldada por más de 800 estudios clínicos, recomienda incor- porar prácticas artísticas dentro de las políticas sanitarias, no solo para prevenir enfermedades, sino para mejorar la gestión y tratamiento de las dolencias existentes. En Espa- ña, iniciativas pioneras muestran cómo esta conexión entre cultura y salud va más allá de la teoría: transforma vidas. Al margen de la medicación y los tratamientos clínicos, la música y el arte emergen como aliados tera- péuticos. Proyectos como los de Cultura en Vena y ABAO y + demuestran que la integración de la cultura en la salud no es solo un complemento: es una transforma- ción de la experiencia hospitalaria, un puente entre el cuidado físico y emocional que devuelve dignidad y alegría a los pacientes, sus fami- lias y el personal sanitario. Asistir a una exposición, conectar con la ópera, escribir...., pero en un hospital La música como medicina: cómo la cultura se convierte en terapia «Cultura enVena tiene la convicción de que la cultura es un autén- tico recurso para la salud y el bienestar de las personas», explica Juan Alberto García de Cubas, presidente de la fundación que fun- ciona en diversos hospitales de España. Desde hace 12 años, la orga- nización desarrolla programas que integran música, artes visuales y literatura en hospitales y comunidades rurales. Entre sus proyectos, el programa Músicos Internos Residentes (MIR) destaca por ofrecer microconciertos en salas de espera, habi- taciones individuales y áreas de diálisis. «Los músicos van cinco horas por la mañana y se mueven por diferentes espacios hospita- larios. Los pacientes dicen sentirse mejor, y el 95,3% reconoce que la música les ha hecho experimentar alivio», señala García de Cubas. Además, los profesionales sanitarios también aprecian el valor de estas intervenciones. «El 87% considera que benefician tanto a pacientes como al personal, y el 80% las utilizaría como herramien- ta complementaria en su trabajo», comenta el director. La fundación no solo actúa sobre pacientes: también acompaña a los mayores en procesos de rehabilitación física mediante progra- mas que combinan arte y movimiento. «En Pamplona y Madrid, los mayores recorren exposiciones de Goya o Sorolla dentro del hos- pital, con fichas que guían su interacción con el arte mientras rea- lizan ejercicios de movilidad. Es un estímulo físico y emocional a la vez», detalla García de Cubas. Además, Cultura en Vena trabaja en la humanización de la atención y en la empleabilidad de artistas profe- sionales, creando casi 100 pues- tos de trabajo en hospitales y comunidades rurales. «Estamos iniciando un cambio sistémico: la cul- tura empieza a ser un activo de salud y a colaborar con los pro- fesionales sanitarios en los procesos clíni- cos y emocionales». Cultura en Vena: música que sana Desde 2015, en Bilbao, el proyecto ‘Opera y +’ de la ABAO busca gene- rar bienestar emocional en pacientes, familiares y personal socio-sanita- rio a través de talleres, charlas y espectáculos vinculados a la ópera. «Comenzamos en el Hospital de Cruces con personas que recibían diá- lisis y, hoy, hemos ampliado a oncología, neumología, medicina interna y unidades pediátricas. La música ayuda a gestionar la emoción de la enfermedad», explica Aitziber Aretxederra, directora del proyecto. El programa se adapta a diferentes públicos: adultos con enfermeda- des crónicas, niños hospitalizados y neonatos. «En pediatría buscamos normalizar la experiencia hospitalaria, y en neonatología, el canto en directo reduce el estrés sonoro y favorece el vínculo entre bebés y fami- lias». En total, más de 7.000 personas han participado en 350 actividades a lo largo de una década.Y afirma que los resultados son palpables. «Una persona que al principio no disfrutaba la música terminó estudiando y cantando en un coro; otra compró una tablet para seguir nuestras ópe- ras desde casa. Son pequeñas píldoras de ilusión que se reflejan en mira- das y comentarios». El proyecto también se adapta a contextos comple- jos. De hecho, durante la pandemia, los talleres fueron ofrecidos en línea, permitiendo continuidad en la atención y ampliando el alcance. «Está cla- ro que la presencialidad es fundamental, pero mantener la modalidad ‘online’ facilita que nadie pierda la actividad, incluso quienes no pueden desplazarse al hospital», señala la directora. El obje- tivo de ABAO y + es seguir creciendo y replicar el modelo en otros hos- pitales. «Tenemos muchos tes- timonios de cómo la música ha transformado la vida de muchos pacientes de los hospitales, por eso que- remos llegar a más ser- vicios. La música y la ópera se han conver- tido en un catalizador de salud emocional y humana en los hos- pitales», concluye. ABAO y +: ópera que transforma la experiencia

RkJQdWJsaXNoZXIy NDcxODE=