Vive Zorrozaurre
13 20 febrero 2023 vive zorrozaurre » M. A. Julen Rotaetxe lleva menos de cua- tro años como vecino de la Ribe- ra, pero conoce bien el barrio –y todos le conocen y saludan– por- que «desde chaval venía, sobre todo a los torneos de futbito, e hice amistades». «Vine a vivir aquí porque me gustan las zonas natu- rales. Soy del puente de Deusto y cuando encontré una casa con vis- ta directa a la ría no me lo pensé. Es una zona apartada y céntrica al mismo tiempo». Lo que más le gusta es la gente, que es «solida- ria y está muy unida. Es un barrio que ha sufrido momentos duros con las inundaciones, hubo mucho trabajo pero luego tuvo mucho paro con el cierre de Euskalduna. Como es un barrio chiquito, aquí se conocen todos.Y a la mínima que uno tenga un problema, se le intenta ayudar.Tiene esencia de pueblo, eso es algo grande, sobre todo en una ciudad.Tener una isla dentro de la ciudad es algo que me encanta». El sitio de encuentro por exce- lencia para los vecinos es la anti- gua fábrica de cadenas Vicinay, ahora Bizinahi. «Han hecho un juego de palabras porque la gen- te de la Ribera necesita un espa- cio común para hacer diferentes actividades porque es un barrio muy activo y solidario. Se hacen muchos eventos, actuaciones para niños, jóvenes y adultos. Hay un gimnasio, ludoteca para chavales, talleres...». En el lado opuesto de la balanza, coloca la falta de ser- vicios. «Para las compras, los veci- nos acuden a Deusto, porque aquí no puedes conseguir ni un perió- dico, ni una barra de pan, ni una botella de aceite, ni un litro de leche. Está bastante tercermun- dista en ese aspecto», opina. Ante la transformación que está experimentando la isla, muestra su preocupación por los efectos de las obras. «Tanto movimiento de tierras como están haciendo y tanta carga que le están dando al suelo hace que las paredes de las casas se agrieten, que haya dila- taciones excesivas, que se mue- van los ventanales, miradores y tejados». Cree que con la llegada de nuevos habitantes a Zorrozau- rre, la zona cambiará. «Será un barrio diferente. Se supone que vendrán 20.000 personas más y tendrá que haber escuela, super- mercados y al- gún comercio», pero teme que «de ser un barrio cu- rrela y solidario, se va a convertir en un barrio dormitorio y fan- tasma». En su opinión, la Ribera «siempre ha tenido vida, y no sé cómo quedará. La gente se mueve en función del tra- bajo y las necesidades. Si la aglo- meración está detrás y en la Pun- ta Norte, allí es donde más vidi- lla habrá y esto se quedará como la zona vieja, un poco apartada, que es lo que ha sido siempre». Para la mejora del barrio, ha pedido al Ayuntamiento, a través de la asociación de vecinos, la construcción de «un frontón en condiciones, cubierto, para poder hacer eventos, jugar, para que niños y mayores tengan un espacio, pero a pesar de todas las hectáreas que tienen para edi- ficar, no lo van a hacer», se lamen- ta Julen, que es pelotari. «Va a haber zonas verdes, y harán can- chas de tenis y pádel, pero la mayoría será vivienda», comenta «defraudado, porque todos los pueblos vascos tienen un frontón cubierto donde hacer conciertos, comidas o lo que quieras». █ Julen Rotaetxe » Vecino de Ribera de Deusto » M. A. Rosa González es vecina «de Ribe- ra de Deusto, no de Zorrozaurre», matiza. Nació en el número 24, pero cuando tenía 6 o 7 años, «y esto decaía», se mudaron a Deus- to.Tras una estancia en el extran- jero, formó su propia familia y volvió al barrio, donde lleva de seguido más de tres décadas. Des- de su regreso, ha vivido en otras dos casas, pero siempre en la mis- ma calle, junto a la ría. A día de hoy, en toda la isla cree que «no llegaremos a 400 vecinos. Hay mucho movimiento de alquiler, pero los de siempre nos conoce- mos todos». De pequeña no guarda muchos recuerdos del barrio, pero sí que su padre «venía a potear desde Deusto» y que había muchos veci- nos y comercios. Ahora, sin em- bargo, «no tenemos tiendas, solo cinco bares», por lo que las ges- tiones del día a día –«ir a hacer las compras, a la farmacia y a los ban- cos»– las resuelve en Deusto. A pesar de ello, reconoce que recien- temente han levantado la persia- na algunos negocios en su zona. «Ha abierto una peluquería y al lado un taller», además de un ‘ceramicafé’. La isla poco a poco se va trans- formando y ahora «le están dado mucha caña a las obras», tanto en la Punta Norte como en la Pun- ta Sur, donde ella vive. La cons- trucción de una promoción de viviendas «detrás de mi cocina» le está pasando factura y no oculta su malestar. «Me despierto por- que se me mueve la cama y por el ruido de las puertas del arma- rio». Desde que empezó el pro- yecto de Zorrozaurre «han tirado pabellones, ha habido movimien- tos de tierras pero esto está al lado de mi casa», y tiene miedo de que los trabajos de urbanización estén afectando directamente a su edi- ficio. «La fachada original tiene un aislamiento que la cubre, así que no podemos ver si hay algu- na grieta. Pero yo no pienso arre- glar nada», asegura. «Creo que estaremos de obras de por vida, o al menos durante muchos años», se lamenta. Su esperanza es que se urbanice pronto el barrio, para no tener que sufrir las molestias en los accesos, que «siempre han sido horribles». «Está todo por urbanizar. La ave- nida principal ni ha empezado. Hay mucho trabajo por hacer».Y también comenta la «pelea» con el Ayuntamiento de Bilbao por la falta de aparcamiento. «El parking se queda pequeño». Rosa admite que está «preocu- pada» por los «problemas de inse- guridad» en la zona de pabellones abandonados. «La pobreza crea delincuencia», opina, y reclama mejoras en el transporte. «Tene- mos un autobús cada media hora». Por la noche, «o coges coche o taxi, pero yo no paso andando por ahí ni loca porque desde el IMQ hasta el número 15 no hay nada». En su opinión, la parte más posi- tiva de los cambios que se están produciendo la aportan los cen- tros educativos instalados en la isla (As Fabrik, DigiPen y Kunsthal) porque «hay mucho movimiento de chavalería y eso alegra el barrio». Y ante la llegada de los prime- ros inquilinos de la Punta Norte de la isla, cree que «no van a tener nada que ver» con los vecinos de toda la vida de la Ribera porque «los nuevos residentes entrarán y saldrán a través del puente de San Ignacio». «Con los centros educativos, hay mucho movimiento de chavalería y eso alegra la zona» █ Rosa González » Miembro de la Asociación de Vecinos de Ribera de Deusto y Zorrozaurre «De ser un barrio currela y solidario, se va a convertir en un barrio dormitorio y fantasma»
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